Me contaron una anécdota que me encanto, a ver que te parece:
Un hombre famoso al que estaban entrevistando, había sido camarero en sus comienzos. El periodista, que sabia que había servido a Marilyn Monroe, no sabía de que sutil manera preguntarle si se había acostado con ella, a si que, le abordó de la siguiente manera.
- Usted, que fue camarero de Marilyn, ¿la vio alguna vez desnuda?
- Mucho mejor- contestó el personaje- pasé infinitas veces delante de la puerta tras la cual, estaba desnuda.
¿No crees que esa anécdota es la imagen misma del deseo? ¿No consideras que es el summun del erotismo?
Saber que hay algo que deseas, saber que tenerlo te haría sentir pleno y, al mismo tiempo, ser tan feliz deseándolo que no quieres hacerlo realidad.
Ser consciente de que si lo consigues, dejarás de soñar con ello y, entonces ¿Dónde irán tus sueños? Tener la seguridad que si llegara a hacerse realidad, jamás superaría tus fantasías o, tal vez si, pero a veces, es tan hermoso soñar….
Sin embargo, es necesario mantener el deseo y seguir pasando por delante de la puerta. Solo eso nos hará recordar lo mucho que deseamos lo que se esconde detrás.
Apuesto por pasar delante de esa puerta una y otra vez, apostaré, y fuerte por que esa puerta siga en mi camino, con las condiciones establecidas, pero en mi camino. Solo desear saber lo que hay detrás mantiene mi imaginación despierta, mi deseo ardiendo y mi capacidad literaria a un límite hasta ahora desconocido, a si que, solo deja que la puerta siga en mi camino y disfrutemos juntos de ese deseo, ¿Quieres?